viernes, 12 de noviembre de 2010

5 para un sillón

Presentamos el artículo de Patricia del Rio para Perú21 llamado:

Ahí está el detalle:

Hay varios aspectos que harán de esta campaña presidencial un evento, por lo menos, interesante: en primer lugar, ya sea por la presión de la opinión pública o por lo apretada que resultará la competencia, las candidaturas se han decidido pronto, y si bien falta definirse las alianzas, a largos cinco meses de las elecciones ya sabemos quiénes competirán por el sillón presidencial. En segundo lugar, estamos frente a una contienda donde parece que no habrá espacio para los enanos, o pitufos: entre los punteros en las encuestas están Castañeda (el ex alcalde más exitoso de los últimos tiempos), la ex ministra Mercedes Aráoz (considerada una de las técnicas más competentes de este gobierno), el ex presidente Toledo (que hizo un gobierno aceptable y cosechó simpatías), la congresista Keiko Fujimori (la parlamentaria más votada en las últimas elecciones y que hereda los activos y pasivos de su padre) y el señor Ollanta Humala (que quedó segundo en las últimas elecciones con una votación nada despreciable).

Todo indica que se peleará cada voto en cada rincón del país, sobre todo si consideramos que, salvo Ollanta Humala que maneja un discurso más radical, los otros cuatros no ofrecen recetas muy variadas, ni modelos o visiones de país divergentes. Está claro que apostarán por la continuación del actual modelo económico, pero harán hincapié en la necesidad de mejorar la gestión del Estado y en la urgencia de acortar las brechas sociales. Algunos se colocarán más a la izquierda, todos tratarán de huir de la derecha, pero al final ocurrirá como en las elecciones municipales: sus planteamientos y objetivos resultarán similares.

¿Esto que quiere decir? Pues que los ciudadanos tendrán que observar a los candidatos con lupa. Cada detalle será relevante, cada aspecto que defina a uno u otro marcará la diferencia y se convertirá en un factor que podrá determinar el voto. Y esto implica no solo aspectos ideológicos sino de características personales, valores, visiones del mundo, etc. Los electores, entonces, podremos hilar fino y no conformarnos con el mal menor y eso nos coloca en una mejor situación que en elecciones pasadas.

Por eso debemos aprovechar la coyuntura y exigirles a todos los candidatos que quieren llegar a ser presidentes del Perú que esclarezcan cualquier aspecto que consideremos relevante para que los ciudadanos podamos decidir nuestro voto. Castañeda, por ejemplo, tendrá que esforzarse por hablar claro sobre el caso Comunicore o cualquier otro cuestionamiento a su gestión como alcalde. Meche Aráoz tendrá que explicar por qué redactó los famosos Decretos Legislativos que desencadenaron los hechos de Bagua, sin haber tomado en cuenta la opinión de las comunidades amazónicas involucradas. Toledo tendrá que convencernos de que esta vez la frivolidad, sus sobrinísimos y, sobre todo, su mujer no serán los rasgos distintivos de su gestión. Keiko tendrá que probar que es capaz de llevar adelante un gobierno democrático y sin corrupción y a Humala le toca convencernos de que no será un apéndice de Hugo Chávez. A ver si lo logran

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