Últimamente escucho un nuevo tipo de “insulto”, o chapa si se quiere, que la verdad me ha llamado la atención: a los ya acostumbrados caviar, tonto útil o socialconfuso, se le ha sumado el de “políticamente correcto”, que de acuerdo con lo que puedo interpretar te cae encima si defiendes alguna causa popular, pero ilusa, o tontamente idealista. Veamos algunos casos:
En primer lugar está Hilaria Supa. A los que hemos tratado de explicar por qué sí hay discriminación cuando se le ataca por su pobre uso del castellano o por presidir la Comisión de Educación, se nos ha acusado de asumir posturas cómodas que le gustan a la gente y de no decir lo que realmente pensamos. Según este criterio, los defensores de Supa creemos, en realidad, que se trata de una chola bruta que no entiende nada, pero la defendemos porque eso es cool y así nos comentan harto en Twitter.
Otro gran tema es la defensa de los Derechos Humanos: si estás en contra de cualquier indicio de amnistía o prescripción (como el Decreto Legislativo 1097) para delitos de lesa humanidad, o insistes en que las Fuerzas Armadas tienen que esclarecer matanzas como las de Putis, o se te ha ocurrido la peregrina idea de que un Museo de la Memoria puede ayudarnos a entender lo que pasó en más de diez años de violencia demencial, pues eres poco menos que un defensor de terroristas. Te conviertes en un candelejón malagradecido, que no entiende que las guerras se ganan con muertos aunque estos hayan sido niños de cinco años.También eres un baboso idealista si se te pasa por la mente abogar por la decencia de los candidatos. Ni se te ocurra pedirles a los que van a manejar fondos públicos que se alejen de la corrupción, porque entonces está clarísimo que eres un amante de la trova de Silvio y Pablo, un cojudito romanticón que aún no captó que lo que le gusta a la gente son candidatos que hagan obras y no individuos honestos.
Y pobre de ti si estás preocupado por la desigualdad, o si no te has entusiasmado con aquello de que el Perú Avanza o si te desvelan los temas de contaminación ambiental. Todas esas son huevadas que no permiten el desarrollo, son complots de radicales, ONG y suicidas ideológicos empeñados en que el Perú sea un país pobre para siempre.
En resumen, parece que, según estos críticos, estar a favor de la vida, la justicia, los derechos humanos, la igualdad o la no discriminación es simplemente una pose. En realidad todos somos unas verdaderas lacritas que lo disimulamos muy bien, porque eso nos hace más populares, mucho más bacanes y así conseguimos muchos más fans en Facebook.
Imagen: Otorongo
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