lunes, 27 de septiembre de 2010

Neurofinancista Pepeka no ama a Susana

Artículo de Guillermo Giacosa para Perú21.

Había una vez un niñito llamado Pepeka al cual sus padres siempre le decían “si no te comes toda la sopa, se pondrán nerviosos los mercados financieros internacionales” o “si no estudias tu lección de flauta, los inversores privados no vendrán a visitarte”, y lo alentaban diciéndole que el cielo prometido por las Escrituras era un mercado bursátil donde los gritos de los brokers sonaban a canto gregoriano. Tanto nutrieron su almita con estas ideas, que Pepeka fue creciendo temeroso de cualquier hecho que pudiera poner nerviosos a los mercados de capitales o que desmotivase a los inversores privados. Y así como algunos consagran su vida a la religión, la familia, la música o la droga, él decidió consagrar la suya a cuidar el sistema nervioso de los mercados financieros y el buen ánimo de los inversores privados. Es ya un experto en neurología financiera capaz de darse cuenta, antes que nadie, cuando asoma algún peligro en el horizonte. Es buen tipo, no usa su voz monocorde para hablar mal de la gente, pero ¡guay! que alguien pretenda faltarle el respeto a los mercados financieros. Es como Juan Luis pero en otro rubro. Tiene un instinto de felino en celo bursátil para dar con los equivocados que podrían hacerle daño –aunque sea con el pétalo de una rosa– a esa representación del cielo sobre la tierra que son los mercados y las inversiones. Su olfato de neurofinancista lo convierte en un adelantado. Es casi como aquellos indios baqueanos que, pegando la oreja al suelo, podían decir cuántos jinetes se aproximaban, cómo estaban vestidos y si tenían hambre. Su fin es bendecir a los buenos y advertir sobre los malos. Nunca revela si sus visiones le vienen durante el sueño, son producto de un detallado análisis o si el dios de los mercados lo llama por celular para recordarle su misión sobre esta tierra.

Además, para evitar los nervios financieros, presta su valiosa imagen y se fotografía junto a los candidatos a alcaldes dispuestos a constituirse en ángeles custodios de esos mercados. Él cree que su estampita –transformada en afiche– junto al candidato refuerza la imagen de estos paladines de la justicia bursátil. No es poca cosa fotografiarse junto al mayor y quizá único neurofinancista del Perú. Ahora sus siempre atentas antenas le acaban de advertir que Susana Villarán, candidata a la alcaldía de Lima, ha puesto nerviosos a los mercados financieros. Es tan sabido que se dio cuenta de lo que ni siquiera los propios mercados habían percibido: diagnosticó cuando los lelos estaban en otra cosa. Es un experto en precognición.

Creció en el temor al Mercado, así como otros crecen en el temor a Dios. Y sigue fiel. Sé que este tipo de notas lo enoja y me disculparé dándole un consejo: no sea candidato en las presidenciales, porque tiene más chance de ser elegido reina de Inglaterra antes que presidente en el Perú.

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